Fernando Manso Photographer

España tras el objetivo de Fernando Manso

15 Dec

Como dice Antonio López, "en la naturaleza hay horas especiales donde ocurren cosas que no estamos acostumbrados a ver, lo inusual, el instante donde se produce una revelación", y es en esos momentos con los que, como muy pocos creadores y de forma muy personal, trabaja Fernando Manso, un fotógrafo de se autodenomina "cazador de imágenes poéticas".

Como dice Antonio López, "en la naturaleza hay horas especiales donde ocurren cosas que no estamos acostumbrados a ver, lo inusual, el instante donde se produce una revelación", y es en esos momentos con los que, como muy pocos creadores y de forma muy personal, trabaja Fernando Manso, un fotógrafo de se autodenomina "cazador de imágenes poéticas".

 

Su técnica, poco habitual, se asemeja más a la de un pintor que a la de un fotógrafo. Las nuevas tecnologías no han influido en nada en este extraordinario artista que, en pleno 2012, sigue trabajando con las tradicionales cámaras de fuelle del pasado siglo. Con ellas, Manso logra 'pintar con la luz' de cada escena y a menudo nos resulta difícil distinguir entre si estamos ante un cuadro o una fotografía. Él mismo explica en conversación con Vanitatis la similitud que su obra tiene con la de un artista de la talla de Antonio López, autor del prólogo de su nuevo libro: "Por buscar una similitud entre ambos, y salvando las distancias, los dos tenemos una forma parecida de trabajar. Yo tengo una deformación pictórica, por mi padre arquitecto, y mi pretensión es hacer una fotografía 'pictorialista'. Me es muy fácil recrear en la mente lo que quiero conseguir, el resultado lo tengo desde el principio en la cabeza, ya sea blanco y negro, color, primavera o invierno. Se me da bien observar y esperar. Me tomo mi tiempo y solo disparo cuando realmente siento la fotografía. Algunas imágenes he tardado años en conseguirlas". (Ver galería de imágenes)

 

España, el nuevo libro de Fernando Manso publicado por Lunwerg, nos muestra una imagen diferente a la que estamos habituados a contemplar en los libros turísticos. La de Manso es una España encantada, traslúcida y suspendida en el aire. En las imágenes de este artista de la fotografía, todo aparece envuelto en un halo de misterio, en una luz especial que hace que los paisajes, los monumentos o los objetos parezcan mágicos, detenidos en el tiempo y el espacio. "Nuestro país tiene una orografía única, y solo hay que saber sacarle el jugo. Este libro no es un catálogo ni una guía de viajes. He tratado de recoger una pincelada de sitios y momentos especiales que muestran la faceta menos conocida de España, la del paisaje". 

 

Esta obra nos lleva a contemplar la naturaleza, las montañas, los bosques, los lagos, los monumentos más o menos abandonados, con un aire inédito que nos hace descubrir un país que nunca sospechamos. "Hace cerca de diez años que recojo con mi cámaras lugares muy especiales de nuestra geografía, pero hasta ahora no había considerado el momento de mostrarlos", confiesa Manso.

La puerta de la Mezquita de Córdoba con su embrujo oriental, la quietud del pantano de Riaño, la blanquecina atmósfera de los bosques invernales del Pirineo, las sombras fantasmagóricas del monasterio de Bonaval en Guadalajara o los atardeceres rojizos del Castillo de Calatrava son algunos de los paisajes escogidos por Fernando Manso, que con su sensibilidad y su rigurosa metodología de trabajo consigue dar un original enfoque a paisajes y enclaves mil veces fotografiados. "En general, recoger la esencia de determinadas ciudades es más sencillo que la de un paraje natural porque su potencial arquitectónico es inmenso. No obstante, yo siempre voy buscando algo especial, la luz, las sombras, el momento perfecto. E intento transmitir que aquello que recogí con mi cámara me emocionó de alguna manera".